ESPIGÓN DE CHURRUCA
País Vasco

En el Abra, donde muere el Nervión, localizamos el espigón de Churruca (Las Arenas). El acceso es sencillo y el espigón muy cómodo y transitable así como iluminado. Esto se debe a la relativamente reciente construcción de un parquecito sobre lo que antes era tierra y hierbajos -yo lo prefería así- facilitando una pesca distendida y casi demasiado holgazana. Según entramos tenemos una fuente y bancos en toda la margen izquierda que delimitan los puestos de pesca al tiempo que permiten tanto apoyar los trastos como sentarse mientras cenamos o comemos el imprescindible bocadillo.
Respecto a la pesca, son dos las modalidades más practicadas: la pesca a fondo y el corcheo con claro predominio de la primera. Si pescamos a lance pesado, aunque son muchos los cebos aptos para este sitio, recomendaré dos en especial por la gran cantidad de espáridos que frecuentan estas aguas: el mejillón fresco y la navaja, ambos sin valvas. Con estos dos cebos capturaremos sargos, mojarras, herreras o erlas, breados -aquí llamados morrudas- y doradas. Especial atención a los breados o sargos reales, que aquí alcanzan buenas tallas, y no será la primera vez que una caña se va al agua arrastrada por una de esas "locomotoras". Sin descartar la pleamar, las ultimas horas de bajada, las primeras de subida y la misma bajamar serán en este pesquero los momentos más propicios, en especial de noche que es cuando caen las buenas piezas. Volviendo al corcheo, aquí, debido a las fuertes corrientes, se practica una pesca itinerante en busca de las lubinas que rondan las rocas yusando quisquilla como cebo o gamba pelada. Se lanza, se deja derivar el aparejo paralelo a los bloques de cemento o las rocas y si no cae nada se prueba en otro lugar. Otra pesca interesante, aunque en este escenario apenas se practica, es la de la sepia con jibionera. Digo esto por la presencia de grandes y feroces ejemplares que pueden verse atacando pececillos muy cerca de la orilla. A pesar de las recomendaciones anteriores podemos buscar besuguitos blancos, salmonetes, anguilasy otras especies con gusanas varias pero lo más productivo será dedicarse a los mencionados espáridos.

SAN VALENTÍN
País Vasco

A este espigón, situado en la localidad vizcaína de Plencia, se llega con marea baja y no se puede salir hasta la siguiente bajamar. Ojo, como se aprecia en la foto no siempre es un lugar apto para pasar una noche relajada pescando sargos. Si pensáis acudir a San Valentín, enclave pródigo en lubinas, sargos, jibiones y congrios, mirad con antelación el estado de la mar. Serán el lance pesado junto al corcheo y spinning las técnicas principales. Si usamos cebo natural la sardina, gusanas varias, -como el coco, la roja, la de tubo, el americanoo la coreana- el jibión, el cangrejilloy el mejillón con o sin valvas nos depararán estupendas capturas. Respecto a los artificiales podrán ir desde modestas ondulantes hasta lanzones y peces artificiales sin descartar la jibionera si buscamos calamares o sepias. Afinad los aparejos pues que haya buena pesca no significa que sea fácil de conseguir.

ESPIGÓN DE ARMINTZA
País Vasco

Enclavado en la vizcaína localidad de Armitza este espigón es frecuentado por infinidad de pescadores, a veces cuesta encontrar sitio, debido a la gran cantidad de especies que podemos capturar en los rocosos fondos del lugar. Cabrillas, serranos, julias, durdos, maragotas, cabrachos, salmonetes... son algunos de sus habitantes más buscados. Herreras o erlas, lubinas, sargos, mojarras, chicharros, bogas y lisas también están presentes en este fabuloso escenario donde la bravura de sus limpias aguas unida a la gran diversidad de moluscos y crustáceos convierten la zona en un paraíso ictícola.
Respecto a las técnicas a utilizar, que pueden ser muchas, destacaremos el corcheo, el lance pesado y el spinning. Con quisquilla sacaremos buenas mojarras y lubinas si es la primera técnica la elegida, si es la segunda, la gusana de fango nos aportará variadas picadas de peces de roca y si lo nuestro es el lance ligero; probaremos también en las rocas de los alrededores o desde el mismo espigón en busca de chicharros y lubinas con peces artificiales, cucharas ondulantes, chicharreras y lanzones de vinilo.
Tan bello es este lugar como peligroso, algún fallo tenía que tener. Al estar tan expuesto al mar, sin barrera natural o artificial que lo proteja, en ocasiones las olas pueden llegar hasta el espigón dándonos algo más que una ducha. Casi sobra decir que desde el roquedo hay que extremar las precauciones ya que en ocasiones la situación puede pasar de placida y tranquila a muy peligrosa en pocos minutos. Antes de pescar observad las olas, durante diez minutos al menos, para ver hasta donde llegan y nunca las perdáis de vista. Incluso preparando un aparejo o cambiando de artificial tened siempre un ojo en la mar.